jueves, 22 de febrero de 2018

PASADOS YA LOS CINCUENTA

Pasados ya los cincuenta,
que sólo es mitad de ciento,
o caminas o revientas
o se te ha acabado el cuento.

Así que morena mía,
o rubio de mi corazón,
aprovecha cada día
sea cual sea la situación.

Lo melindre o timorato
no es mantequilla de untar,
ni es arroba de buen trato,
ni es kilo para tratar.

Levanta ya la cabeza,
mueve las extremidades,
déjate ya de perezas
y acepta las realidades.

Porque los años, años son
y dejan la piel marchita,
donde se talla la cita
de una vivencia en cuestión.

Es el mapa que describe
lo que has pasado al vivir.
Y que te deja en recibe
lo que hoy puedas escribir.

Así que apunta renglones
con la tinta que poseas,
añadiendo a los colores…
ese color que tu creas.

Cuando tus ojos miraban
y tus labios sonreían
y el oído escuchaba
lo que el sentido… sentía.

Cuenta con eso que tienes
y… con lo que quieres querer,
pues serán los parabienes
que tendrás por merecer.

Que la vida son dos tangos
y a veces un poco más,
baila, baila con remango…
que es un gusto que te das.

Lo que venga y… lo siguiente,
eso estará por venir,
ahora es el presente
y la ocasión de reír.

Ya sé que es fácil hablar
y dar consejos baratos,
pero es mejor que llorar
y venir a dar mal rato.

Ya sé que al Mundo vinimos
y de este Mundo nos vamos,
mas si te animas, me animo…
y así animados quedamos.

Por eso digo morena
y a ti rubio te repito,
que lo que dejo escrito
es para borrar las penas.

QUE
Pasados ya los cincuenta,
que sólo es mitad de ciento,
o caminas o revientas
o se te ha acabado el cuento.

Tinuco

jueves, 8 de febrero de 2018

CAE LA NIEVE

Se nota que es Febrero
y más que se va a notar,
ayer cayó un aguacero,
hoy ya se puso a nevar.

El cielo está encapotado,
del norte vienen galernas,
en las nubes hay cuadernas
con los truenos centellados.

Fuera hay un arboluco
por la cellisca doblado,
y callado un pajaruco
tirita en el tejado.

Los copos ya van copando
al valle con blanco ajuar,
los caminos van borrando
y jaspeando el pinar.

La socarrena nevada,
el prado, monte y corral,
ya tenemos invernada
hasta marzo en carnaval.

Menos mal que en el tardío
reserva hicimos de leña,
pues cada invierno te enseña
que siempre viene con frío.

También matamos gorrino,
¡menuda fue la matanza!,
ahora tenemos tocino
y carne para la panza.

Hay patatas en el desván,
cocido en la cocina,
muy buen vino y mejor pan,
huevos, gallo y gallina.

De hierba lleno el pajar,
en el pesebre las reses.
Guardadas dentro del vasar,
castañas, avellanas y nueces.

En el balcón hay panojas
y albarcas en el portal,
brasero con brasas rojas,
que es de la sala el sitial.

Dos candiles y una vela
y cuatro mantas de lana,
los consejos de la abuela…
y a dormir hasta mañana.

Que la noche ha caído
como nieve en el tejado,
¡¡calla… tápate conmigo
para echar… el frío de lado!!

Tinuco

viernes, 2 de febrero de 2018

PASODOBLE

El sol ya pone cortinas,
la tarde pierde claridad,
un sosiego se reclina
en el candil que da la paz.

Se escucha un acordeón
que va regalando glosas,
con una canción hermosa
que relaja el corazón.

Ya suena un pasodoble,
entre alegre y lastimero,
que españolea muy noble
su concierto más sincero.

Que al son de notas bellas
te conceden florituras,
que menean la cintura
y a los pies ponen estrellas.

Te lleva entre sus olas,
te ciñe en su consuelo,
para llevarte en un vuelo
con danzarinas cabriolas.

Fuelle da la concertina,
las teclas su rezongar,
y la tarde genuina
se va doblando al bailar.

Marcando pases toreros,
pintando oleos de Mayo,
entre piafar de caballos
y geranios altaneros.

Con esencia de romero,
ribetes de tonadillas,
perlas y cascarabillas
y un ¡olé! jaranero.

Una falda con volantes
que con colorido vuela,
respingando con desplante
en el clac de castañuelas

Saltan los dedos danzantes
entre Do, Re, Mi, Fa, Sol,
buscando los horizontes
y esencias de lo español.

A cada paso… que es doble,
a cada vuelta… que es flor,
va surgiendo lo más noble
de la armonía y amor.

Pasodoble… pasodoble…
Llévame en torbellino
que arremoline mi sien,
para beber el buen vino
del lagar de tu vaivén.

Pasodoble… pasodoble…
De España eres bandera,
Quijote en el mundo entero,
baila … baila… cuanto quieras…
porque bailando eres Cielo.

Tinuco



lunes, 22 de enero de 2018

SOY DE CANTABRIA

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Qué importa si he nacido
en Castro o en Laredo,
en Molledo o en Ramales,
o si fue en Villa Carriedo,
en Potes o en Los Corrales

Si toda Cantabria entera
me sabe a leche materna,
y me cubre con su manto,
o me arrulla con los cantos
de su melodía eterna.

En Reinosa tengo amores,
el mar tengo en Santander,
y cada montaña y valle
o puebluco, da el detalle
cuando me da su querer.

Me llama Torrelavega
para ofrecerme su mano
el día de la Patrona.
Y Cartes por San Cipriano
me regala su corona

Me saluda el Río Ebro
y me refresca el Besaya,
el Pas, Saja y el Asón,
el Río Miera y el Río Deva
a mí me dan bendición.

Y al caminar entre bosques
de castaño, haya y roble,
entre veredas frondosas,
puedo sentir lo más noble
de sus mañanas gozosas.

Y puedo acercarme al Cielo
subiendo a Peña Rocías,
o a Peña Sagra y Lunada,
o a lo alto de la Sía,
o allá por Peña Olvidada.

O en los veranos de agosto
con sus fiestas en balances,
que ofrece la mi Tierruca,
comer unas sardinucas
en el faro de Suances.

Hay duende en cada rincón
y en cada vuelta sorpresa.
Y mujeres que son flores,
con ojos que son amores
y labios de pura fresa.

La nobleza de esta tierra
da carácter a su gente
para mostrar lo que son:
El más cobarde… valiente
y el más torpe… campeón.

Contento estoy… muy contento
de ser de esta patria chica,
que es grande si bien la vieres
y puede ser magnífica…
si como yo… tú la quieres.

Sin importar si has nacido
en Castro o en Laredo,
en Molledo o en Ramales,
o si fue en Villa Carriedo,
en Potes o en Los Corrales.

Tinuco.

miércoles, 25 de enero de 2017

LA MONTAÑA ERA UN JARDÍN

En la cabeza metida
tengo una acordanza
que me pinta las bonanzas
de una pasada vida.
Donde veo unas morcillas,
diez chorizos y un jamón,
y una abuela con toquilla
que remueve un perolón.

Un candil que hace ternezas
con una luz anodina,
que parece que hasta reza
con la sombra de una esquina.
Unos penachos de fuegos
que intensos lamen el lar,
cuando un fuelle da ruegos
al soplar y resoplar.

Un balcón con la colada,
una jaula con jilgueros,
y seca y estirada
veo una piel de cordero.
Unas panojas brillando
y desecados pimientos,
entre los tornos hay tiestos
geranios cantando.

Una estorneja sin clavo,
una albarca sin tarugo,
un perro con medio rabo
comiendo unos mendrugos.
En el desván cachivaches,
un misterio en un rincón,
una tabla salva baches
y en una viga un ratón.

Lo que fue una escalera,
una claraboya rota,
un par y medio de botas
y dos perpetuas goteras.
Lleno de hierba el pajar,
en la cuadra unos bovinos,
con gallinas y el cochino…
y el caldero de ordeñar.

Tras la visión hogareña,
apartando unas cortinas
sigo viendo aquella peña
que se yergue en la colina.
Aquel castro con sus hayas,
el Besaya que reposa,
la Canal que pone valla
el Prado la Avellanosa.

La niebla entre peñascales
que se rompe y desgañita,
para dar claros de cita
al puebluco de Corrales.
Tranquila está la Rasilla
y La Aldea sosegada
La Hoya y La Pontanilla
a Lombera dan pasada.

Veo… una carreta de vacas
que viene de laboreo,
lleva una carga de estacas
de Barros a San Mateo.
Por La Güera me recreo
cuando a San Felices corro,
y el Dobra me enseña el morro
allá, por La cuesta Ladreo.

En las Caldas, el Transvaal
y el Seminario de curas,
y, la difícil angostura
de la carretera general.
Me quedo sin ver a Coo,
pero veo al Río Mortera,
doy la vuelta en la cambera
y me vuelvo a Somahoz.

Un tren mixto pita y pita
mientras que salta traviesas,
y con humaradas aviesas
por las hoces se encabrita.
Pasa por Fraguas y Arenas
y por Molledo Portolín,
y cuando en Bárcena frena…
aún le queda Montabliz.

A Reinosa habrá llegado
por entre rocas y maleza,
mientras yo subo a Collado
y desde Collado a Cieza.
Llegué al Páramo ¡¡por fin!!
donde oí entre clamores,
que la Montaña era un jardín
y las montañesas… las flores.

Quité sudor a mis sienes,
me puse bien las abarcas
y a trancas y barrancas
pues me llegué hasta Brenes.
Allí yo pude otear
los valles en derredor
y gozar del esplendor
del terruño que sé amar.

El que me dio romerías,
el que enseñó consejos,
el que, ya llegado a viejo,
sigue alegrando mis días.
Por todo eso le quiero,
se lo digo firmemente,
y si en su regazo muero…
yo viviré eternamente.

Tierra de bosques y prados,
tierra de nieves y ríos,
de vacas y caseríos,
tierra de amor sosegado.
Tierruca de mis estimas,
hoy Cantabria, ayer Montaña,
que con tu mar y tus cimas
eres colofón de ESPAÑA.

Tinuco